El desarrollo económico que viene atravesando el Perú, conlleva la necesidad de poner en marcha proyectos de infraestructura pública de gran envergadura, tales como la construcción de carreteras, mayores redes de energía, agua potable, telecomunicaciones, todas estas orientadas a expandir dicho desarrollo en todo el territorio en pro de una mayor productividad y mejora de la calidad de vida.
El Perú, frente a sus limitaciones presupuestarias, ha orientado sus esfuerzos a establecer las condiciones que hagan posible la intervención de la inversión privada para coadyuvar a dichos fines; así, las principales obras públicas vienen siendo financiadas por capitales privados.
En ese contexto, hoy en día el fideicomiso representa un mecanismo ideal para el desarrollo de proyectos de infraestructura pública mediante el cual se transfieren determinados activos a un patrimonio con la finalidad de asegurar al inversionista y al Estado el cumplimiento de sus objetivos. Por una parte permite asegurar un retorno de la inversión a través de la segregación de determinados activos generadores de flujos de caja, como puede ser el flujo futuro de la explotación económica de peajes y por el otro contribuye al aseguramiento, a través de una administración fiduciaria, que las partidas presupuestales y determinado porcentaje de recursos van a estar destinados a la construcción y mejoramiento de dichas vías, todo ello en un proyecto de construcción de carreteras.
Proyectos como la construcción de las carreteras interoceánicas, de redes viales al interior del país, la financiación del Megaproyecto del Gas de Camisea, son ejemplos claros de cómo a través de la figura del fideicomiso se desarrollan exitosamente los objetivos macros del desarrollo económico del país.
Para un mayor detalle del funcionamiento del fideicomiso, cabe señalar que en los contratos de concesión de las carreteras interoceánicas se incorpora la obligación del concesionario de constituir y mantener a su costo, un fideicomiso irrevocable de administración para administrar el adecuado cumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato de concesión. El patrimonio autónomo está conformado por: (i) los recursos del cofinanciamiento aportados por el concedente (Estado); y (ii) los recursos derivados de la recaudación del peaje. La finalidad del fideicomiso es destinar directamente los recursos para cubrir el mantenimiento periódico de la carretera por parte del concesionario y conservar en una cuenta reserva un monto destinado a cubrir las contingencias por un evento catastrófico.
Adicionalmente, se instruye al fiduciario que invierta los recursos en certificados de depósito del Banco Central de Reserva u otros instrumentos financieros de corto plazo con similar calidad crediticia, con el fin de administrar adecuadamente la liquidez del fideicomiso en línea con los intereses de todas las partes.
Como se ha señalado, se viene acentuando la utilización del fideicomiso en este tipo de proyectos otorgando las garantías de inversión requeridas para los inversionistas; sin embargo, es necesario acentuar, de igual forma, la utilización de esta figura en los negocios del día a día de los particulares a efectos de beneficiarnos de las ventajas que esta conlleva.
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