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Cómo migrar un dominio de correo paso a paso
By Hector Miranda | octubre 25, 2026
Mover un dominio de correo de un proveedor a otro parece sencillo hasta que el primer usuario dice que no le llega un mensaje. La causa casi siempre está en el mismo sitio: alguien cambió el MX antes de que los buzones de destino estuvieran listos, o apagó el servidor viejo demasiado pronto. Migrar sin perder correo no es cuestión de suerte, es cuestión de orden. Estos son los pasos que funcionan, con los números y las comprobaciones que de verdad importan.
Preparar el destino antes de tocar el DNS
El primer error que veo una y otra vez es empezar por el panel de DNS. El DNS solo dice a Internet dónde entregar el correo, así que si cambias los registros MX antes de tener los buzones creados en el destino, el correo entrante rebotará con un 550 no such user o se quedará en cola en servidores remotos reintentando durante horas. El orden correcto es al contrario: primero el servidor de correo de destino, después el DNS. En el panel de hosting del proveedor nuevo, crea cada buzón con su parte local exacta y una contraseña provisional. Si tienes 40 cuentas, son 40 buzones. No hay atajo aquí.
Aprovecha esta fase para inventariar qué existe realmente en el dominio viejo. No solo los buzones: también los alias de correo, los reenvíos de correo, las listas y, si los hay, los buzones catch-all. Un correo catch-all acepta cualquier mensaje enviado a un dominio, aunque la parte local no corresponda a ninguna cuenta real. Ese buzón catch-all se recoge con un solo login POP3 o IMAP y suele acumular años de correo de formularios, newsletters y direcciones mal escritas. Si el dominio viejo lo tiene activo y el nuevo no, en cuanto cambies el MX empezarás a rechazar correo que antes entraba. Decide ahora si lo replicas o lo eliminas de forma consciente.
Conviene también revisar la autenticación de correo del destino. SPF, DKIM y DMARC rigen el correo saliente, y si migras sin publicar los registros del proveedor nuevo, tus mensajes empezarán a caer en spam el mismo día del corte. Publica el SPF con el include del proveedor nuevo antes del cambio de MX, con un TTL bajo, y deja el DKIM firmando desde el primer envío de prueba. Un detalle que casi nadie comprueba: si el dominio viejo tenía un DMARC en p=reject, cualquier fallo de alineación en el destino se convierte en rechazo directo.
Sincronizar el correo con imapsync o doveadm backup
Con los buzones creados, toca copiar el contenido. Para cuentas IMAP estándar, imapsync es la herramienta más pragmática: conecta origen y destino por IMAP, copia carpetas, flags y fechas, y permite relanzarlo las veces que haga falta porque solo transfiere lo que falta. Una primera pasada completa puede tardar horas si hay buzones de varios gigabytes; las siguientes son incrementales y duran minutos. Si el servidor de destino corre Dovecot, doveadm backup hace lo mismo a nivel de servidor y suele ser más rápido en volúmenes grandes, aunque exige acceso al sistema y conocer la estructura de Maildir del origen.
La sincronización no es un evento único, es un proceso. Lánzala, deja pasar un día, vuelve a lanzarla. El objetivo es que la diferencia entre origen y destino sea mínima cuando llegue el corte. qué es un correo catch-all merece una mirada más atenta. Si el servidor viejo usa Postfix o Exim con buzones en Maildir, puedes montar el origen en solo lectura para el usuario durante la ventana final y evitar que se escriba correo nuevo mientras haces la última pasada. Para buzones catch-all, sincroniza también esa cuenta: es la que más se olvida y la que más duele perder.
Aquí merece la pena distinguir conceptos que la gente mezcla. Un correo catch-all se diferencia de un alias, de un reenvío y de un correo desechable en que no redirige a otra dirección ni caduca: simplemente captura todo lo que no coincide con un buzón existente. La regla catch-all se aplica después de que falla la búsqueda normal de dirección, no antes. Y ojo con una creencia extendida: el DNS no tiene ningún tipo de registro para activar catch-all. El catch-all es un ajuste en el servidor de correo, no en la zona DNS. Los registros MX solo indican qué hosts aceptan correo para el dominio; el resto lo decide la configuración del servidor.
Cambiar el MX y mantener el servidor antiguo en relay
Llega el corte. Baja el TTL del registro MX a 300 segundos al menos 24 horas antes, para que el cambio se propague rápido. Después cambia el MX al host del proveedor nuevo, respetando la prioridad: un registro MX prioridad 10 es el preferente, y si dejas el antiguo con prioridad 20 como respaldo, asegúrate de que sigue aceptando correo. La propagación no es instantánea; algunos servidores remotos cachean el MX durante horas. Por eso el paso que casi todos saltan es el que salva la migración: mantén el servidor antiguo en modo relay durante 48 horas. Todo el correo que aún llegue allí se reenvía al destino en lugar de rebotar, y así capturas los mensajes enviados por remitentes que todavía tienen el MX viejo en caché.
Durante esas 48 horas, revisa los logs del servidor viejo. Si ves entregas constantes, espera. Si el volumen cae a cero, puedes apagarlo antes. Un relay mal configurado puede crear bucles: asegúrate de que el servidor antiguo reenvía solo al destino y no a sí mismo, y de que el destino no devuelve el mensaje al origen. En Postfix basta con una regla de transporte o un relayhost; en Exim, un router de reenvío condicionado por dominio. Prueba con un mensaje manual antes de confiar en ello.
El último control es el correo saliente. Envía mensajes de prueba desde cada buzón migrado a un Gmail y a un Outlook, y comprueba las cabeceras: SPF pass, DKIM pass, DMARC pass. Si algo falla, el problema está en los registros del proveedor nuevo, no en la migración. Herramientas como allmail.one permiten revisar la configuración de autenticación de un dominio sin instalar nada, útil cuando tienes veinte dominios y no quieres revisarlos uno a uno a mano.
Si has seguido el orden, el día después del corte no hay sorpresas: los buzones ya tienen el correo, el catch-all está replicado o eliminado a propósito, el MX apunta al destino y el servidor viejo lleva 48 horas reenviando lo que se le escapa. Documenta las cuentas, guarda una copia del buzón antiguo durante un mes y no borres el proveedor anterior hasta que hayan pasado dos ciclos de facturación. El correo no perdona la prisa, pero tampoco exige heroísmos: exige secuencia.
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